Experiencia de usuario: 8 errores que hacen que una web pierda clientes

los errores que hacen perder clientes en una web

Una persona entra en una página web buscando un producto, una respuesta o una forma de contactar con una empresa. Si tarda demasiado en encontrarlo, el formulario resulta complicado o la página no funciona correctamente en el móvil, el problema no es únicamente de diseño: es un problema de experiencia de usuario.

La experiencia de usuario, conocida habitualmente como UX, engloba las sensaciones, dificultades y facilidades que encuentra una persona cuando interactúa con un producto o servicio digital.

En 2026 hay además otra dimensión que las empresas deben tener especialmente presente: la accesibilidad. La normativa europea aplicable desde junio de 2025 ha reforzado los requisitos de accesibilidad para determinados productos y servicios, incluido el comercio electrónico.

¿Qué es la experiencia de usuario?

La experiencia de usuario es el conjunto de percepciones que una persona desarrolla mientras utiliza una web, una aplicación, una plataforma o cualquier otro producto digital.

No depende únicamente de que el diseño resulte atractivo. También intervienen la velocidad, la facilidad de navegación, la claridad de la información, la accesibilidad, la adaptación a dispositivos móviles y el esfuerzo necesario para completar una acción.

Una buena experiencia permite que el usuario entienda rápidamente dónde está, qué puede hacer y cómo conseguir aquello que busca.

1. Diseñar pensando en la empresa y no en el usuario

Uno de los errores más habituales consiste en estructurar una web según cómo está organizada internamente la empresa.

El usuario no tiene por qué conocer departamentos, divisiones o terminología corporativa. Sus preguntas suelen ser mucho más sencillas: ¿qué ofrece esta empresa?, ¿puede resolver mi problema?, ¿cómo funciona?, ¿cuánto cuesta?, ¿cómo puedo contactar?

Una arquitectura web eficaz comienza por identificar estas necesidades y organizar el contenido alrededor de ellas.

2. Crear una navegación demasiado complicada

Cada decisión adicional añade fricción. Menús con demasiadas opciones, categorías poco claras y páginas que obligan a realizar varios clics para llegar a información básica dificultan la experiencia.

Una navegación efectiva permite entender rápidamente dónde se encuentra el usuario, qué opciones tiene disponibles y cómo puede continuar.

Esto no significa que todas las páginas deban ser extremadamente simples. Una web con mucha información puede funcionar perfectamente si existe una jerarquía clara y predecible.

3. No diseñar realmente para móvil

Que una página se adapte al ancho de una pantalla no significa necesariamente que ofrezca una buena experiencia móvil.

Botones pequeños, formularios extensos, ventanas emergentes invasivas, textos difíciles de leer o elementos demasiado próximos entre sí pueden convertir una web técnicamente adaptable en una experiencia frustrante.

El diseño móvil debe evaluarse desde situaciones reales de uso y teniendo en cuenta las acciones principales que una persona necesita realizar.

4. Utilizar formularios que piden demasiada información

Cada campo de un formulario exige un pequeño esfuerzo y aumenta la cantidad de información que el usuario debe proporcionar antes de completar una acción.

Nombre, apellidos, empresa, teléfono, cargo, provincia, sector y tamaño de la organización pueden resultar datos útiles comercialmente, pero no siempre son necesarios en el primer contacto.

La cuestión es determinar qué información resulta imprescindible en ese momento. Los datos adicionales pueden solicitarse posteriormente si el proceso realmente los necesita.

5. Ocultar la información importante

Obligar al visitante a buscar condiciones, características, precios, funcionamiento o formas de contacto genera fricción y puede reducir la confianza.

Una buena experiencia no consiste en mostrar toda la información simultáneamente. Consiste en establecer una jerarquía que permita encontrar fácilmente aquello que resulta importante para tomar una decisión.

Los contenidos esenciales deben aparecer en el momento adecuado y utilizar un lenguaje comprensible.

6. Ignorar la accesibilidad web

La accesibilidad digital permite que personas con diferentes capacidades puedan percibir, comprender, navegar e interactuar con una web o servicio digital.

Contraste suficiente, navegación mediante teclado, formularios correctamente identificados, textos comprensibles, alternativas textuales para imágenes y compatibilidad con tecnologías asistenciales son algunas de las medidas que contribuyen a mejorarla.

Muchas buenas prácticas de accesibilidad benefician además al conjunto de los usuarios. Un texto legible, una navegación coherente o un formulario correctamente estructurado mejoran la experiencia independientemente de las capacidades de la persona que utiliza la web.

La Unión Europea dispone de información específica para empresas sobre los requisitos de accesibilidad aplicables a productos y servicios.

7. Utilizar un lenguaje que el cliente no entiende

Cada sector desarrolla su propio vocabulario. El problema aparece cuando ese lenguaje interno llega directamente al usuario sin ningún contexto.

Una página eficaz utiliza palabras que su público comprende. Los términos técnicos pueden ser necesarios, especialmente en sectores especializados, pero deben explicarse cuando no formen parte del lenguaje habitual del cliente.

La claridad también afecta a botones y llamadas a la acción. El usuario debería poder anticipar qué ocurrirá cuando pulse sobre un elemento.

8. No medir dónde aparecen los problemas

La experiencia de usuario no debería evaluarse únicamente mediante opiniones internas.

Analítica web, búsquedas internas, abandono de formularios, consultas recibidas por atención al cliente, encuestas y pruebas con usuarios pueden revelar obstáculos que pasan inadvertidos para quienes trabajan diariamente con la web.

Un porcentaje elevado de abandono en un punto determinado no explica por sí solo el problema, pero indica dónde merece la pena investigar.

¿Cómo saber si una web tiene una buena experiencia de usuario?

Una primera evaluación puede realizarse respondiendo a algunas preguntas básicas:

  • ¿Se entiende en pocos segundos qué ofrece la página?
  • ¿Es sencillo encontrar la información principal?
  • ¿Las acciones importantes funcionan correctamente desde móvil?
  • ¿Los formularios solicitan únicamente la información necesaria?
  • ¿La navegación resulta clara y predecible?
  • ¿La web contempla criterios básicos de accesibilidad?
  • ¿El usuario sabe qué ocurrirá después de realizar una acción?

Si alguna de estas respuestas es negativa, existe un punto concreto sobre el que analizar y mejorar la experiencia.

Una mejor experiencia reduce la fricción

Mejorar la experiencia de usuario no consiste necesariamente en añadir más elementos a una web. Con frecuencia ocurre exactamente lo contrario.

Eliminar pasos innecesarios, simplificar mensajes, mejorar la navegación y facilitar las acciones principales puede producir más impacto que un rediseño puramente visual.

Una buena experiencia digital consigue algo aparentemente sencillo: que las personas encuentren lo que necesitan, comprendan la información y completen sus objetivos con el menor esfuerzo posible.

Puede consultarse información sobre accesibilidad web en la Comisión Europea y sobre los requisitos de accesibilidad para empresas en la Unión Europea.